La primera directora de orquesta
Annunziata quería ser directora de orquesta y, aunque era un mundo de hombres, lo logró. Estudió con los mejores profesores, se sacó las notas más altas y recibió el diploma de honor siendo aún muy joven. Fue la primera mujer en dirigir la Filarmónica de Roma, ámbito de hombres que desconfiaban de las aptitudes femeninas. Annunziata tenía brazos largos que se movían como aspas al viento cuando dirigía. Era muy flaca, por lo que todos notaron, el primer día de ensayo, la incipiente curvatura hacia adelante de su panza, que algunos chistosos apodaron, en términos musicales, "el bemol", y que no era otra cosa que un embarazo que ya cursaba su quinto mes. Justo cuando la convocaban para dirigir la Filarmónica, gracias a su exitosa trayectoria con las orquestas del Véneto, Annunziata, de pura felicidad, quedaba embarazada. Le hicieron el contrato sin saber que esperaba familia, ya que ella era muy reservada con su vida privada, porque sabía que se movía en un mundo machista y qu...