Planes

Ella no sabe que va a morir y hace planes a futuro, un futuro lejano, porque ahora no puede, dice, la nena no la deja, él no la deja, la casa no la deja. Entonces ella hace planes a futuro pensando que, cuando la nena sea grande y logre, por fin, separarse de él, tendrá tiempo de conocer el país, de viajar mucho, aunque sea sola, porque sabe que a ese futuro lejano va a llegar sola, eso sí lo sabe, sola, “sin lastres”, dice ella, que hoy está agotada por la nena, por la casa, por él, y sueña con esa liberación de todas sus responsabilidades para con los otros, lo sueña para ese futuro lejano, ser responsable sólo de sí misma, hacerse feliz, hacer lo que más quiere, lo que le gusta y no rendirle cuentas a nadie, no tener que pedir permiso ni volverse loca buscando con quién dejar a la nena o temiendo los enojos de él, porque él siempre se enoja cuando ella hace algo para ella, cuando sale sola o con amigas y no se dedica a la nena, a la casa o a él. Pero ella no sabe que se va a morir, no tan pronto, sabe que todos vamos a morir, claro, pero ella piensa que “lo normal” es morir de viejo, con toda una vida vivida, realizada, sin sueños por cumplir. Ella no sabe que, aunque se cuide en la calle y cruce bien en las esquinas, respetando los semáforos, y mire para todos lados, por las dudas, porque siempre hay un ciclista o un motoquero que van a contramano, igual los peligros acechan en esta ciudad de locos. Y entonces, cuando cruce en la esquina de su casa, la esquina de siempre, para ir a comprar algo rico a la panadería, la panadería de siempre, y mire una y otra vez para un lado y para el otro, cerciorándose de que no viene ningún auto, y sienta un golpe y que luego vuela por el aire, en ese segundo en que todavía está viva, flotando, sin entender que no vio una moto que venía a toda velocidad y se la llevó puesta, se habrá acabado su sueño para el futuro lejano, ahí, en la esquina de siempre, su esquina, tirada en el asfalto, con la cabeza rota y los ojos bien abiertos a ese cielo azul del mediodía, en esa ciudad de locos de la cual no logró salir.

 
                                                                                               Valeria Leandra Buono             

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